Venezuela: Terremotos en Venezuela tras la cifra de fallecidos
Venezuela: Terremotos
en Venezuela tras la cifra de fallecidos
Luego de la
tragedia en el país caribeño, contar los muertos sigue siendo un desafío. Entre
desaparecidos y dudas sobre las cifras oficiales, un memorial virtual busca
devolver nombre e identidad a las víctimas.
Periódicamente
aumenta el balance oficial de muertes después del doblete sísmico que
estremeció a Venezuela. El más reciente informe, emitido por el gobierno, eleva
la cifra a 5.069 fallecidos, mientras que pocos organismos internacionales se
atreven a cuantificar los desaparecidos. Pese a los esfuerzos del gobierno
interino de Delcy Rodriguez por mostrar transparencia en la respuesta
humanitaria y logística ante el desastre causado por el fenómeno natural,
persisten las dudas, críticas y denuncias sobre las cifras oficiales.
El balance
oficial solo incluye los cuerpos recuperados e identificados, mientras un
número todavía incierto de desaparecidos permanece fuera de la estadística de
fallecidos. Inicialmente, agencias de la ONU alertaban sobre aproximadamente
50.000 desaparecidos, mientras que las cifras más conservadoras no bajan de
10.000. Lejos de querer alcanzar esa cifra, los expertos insisten en que la
identificación transparente de los cuerpos es esencial, no solo para conocer la
magnitud real del desastre, sino también para que las familias puedan despedir
dignamente a sus seres queridos.
La ausencia de un
censo actualizado, los registros públicos incompletos y años de opacidad
institucional dificultan determinar cuántas personas habitaban las
edificaciones colapsadas. El difícil acceso a los cuerpos e identificarlos
entre los escombros también dificulta su registro. Sin embargo, mientras
aumenta la cifra oficial de fallecidos se hace cada vez más difícil ocultar la
dimensión de la catástrofe, en la que se evidencian las fallas de un Estado en
decadencia.
La zona más
afectada por los terremotos del 24 de junio es el estado de La Guaira. Hace 27
años, este mismo estado, llamado Vargas en aquel entonces, fue el epicentro de
un deslave masivo causado por fuertes lluvias. Un fenómeno natural que dejó
decenas de miles de muertes y más de 200.000 damnificados. Aunque ambos
fenómenos son muy diferentes en causas, consecuencias y dimensiones, la
incertidumbre que rodea el número de víctimas del doblete sísmico tiene un
precedente en la historia de una región que expertos ahora catalogan como
camposanto.
El precedente de
Vargas
Tras el deslave
de Vargas de 1999, organismos nacionales e internacionales proyectaron decenas
de miles de muertes que nunca pudieron ser confirmadas mediante registros
forenses. Ángel Rangel Sánchez, entonces director nacional de Defensa Civil y
responsable de coordinar la primera respuesta, admitió en conversación con DW
que también participó en aquellas estimaciones apresuradas. "Me atreví a
decir que pudiéramos estar entre 10.000 y 15.000 víctimas fatales",
reconoce. "El registro posterior, los estudios forenses que se hicieron
durante todo un año posterior al evento, bueno, no logró identificar tal número
de víctimas fatales", agrega.
Quizá la moyor
diferencia entra ambos desastres es la condición en la que se encontraba el
país en 1999, con una capacidad de respuesta mucho más organizada, aunque aún
con sus deficiencias. Según Rangel, antes de los terremotos del 24 de junio de
2026 "Venezuela ya estaba en una categoría de alta vulnerabilidad social,
económica, físico-ambiental, institucional y política para enfrentar una
situación de emergencia".
Hoy, como
consultor internacional en gestión de riesgos y desastres, considera que la
principal lección de Vargas es evitar que las proyecciones se conviertan
prematuramente en cifras definitivas. Rangel lamenta que en 27 años "no se
aprendió en algo que estaba en el 99 y perdura hoy, y es que seguimos siendo un
Estado, una sociedad reactiva, que reacciona después que los desastres ocurren,
y no preventiva".
¿Sabremos cuántos
murieron en realidad?
Después de tres
semanas, queda cerrada cualquier posibilidad de encontrar a alguien con vida
debajo de los escombros en La Guaira. Según Rangel, este hecho no implica que
automáticamente un desaparecido se convierta en fallecido. "Hasta que no
se tenga certificación de haber encontrado a la persona viva o fallecida, el
desaparecido se mantiene", explica, "legalmente no hay manera de dar
por fallecida a una persona si no se tiene algún registro biométrico o alguna
constatación que lo verifique". Una tarea que se dificulta con el pasar de
los días y la remoción de escombros y lo que queda enterrado entre sus
remanentes.
Detrás de los
protocolos forenses y de la necesidad de precisar las cifras existe para Rangel
una obligación esencialmente humana. Recuperar los cuerpos no solo permite
establecer legalmente una muerte, "es un tema de los familiares, de
dignidad, de que le quieren dar su último adiós y tener la identificación
definitiva de los cuerpos de sus víctimas", afirma.
La logística para
la identificación, entrega de cuerpos y cenizas para su digna sepultura ha
estado plagada de denuncias de irregularidades. Con poco tiempo para actuar y
mientras se alzaba el número de fallecidos, el gobierno habilitó un area en un
cementerio alejado de La Guaira llamado La Esperanza. Allí enterraron alrededor
de 500 cuerpos y aunque surgieron denuncias de que se trataba de una fosa
común, autoridades alegaron que se les dio digna sepultura.

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