Europa: Le Pen no es la única, así afecta la corrupción al Parlamento Europeo
Europa: Le Pen no es la única, así afecta la corrupción al Parlamento Europeo
La ultraderechista francesa Marine Le Pen y varios miembros de su partido han sido condenados en París tras demostrarse que malversaron fondos de la Unión Europea. Pero, lamentablemente, no son una excepción: el mal uso del dinero destinado a pagar a los asistentes de los eurodiputados es bastante común en el Parlamento, según han declarado a ‘Euronews’ múltiples fuentes familiarizadas con la Eurocámara.
Cada eurodiputado tiene derecho a una cantidad mensual
destinada a pagar a sus asistentes, que asciende a 30.769 euros en la actual
legislatura (2024-2029), lo que supone un ligero aumento respecto a la
anterior. Al menos el 40% de esta asignación se destina a los asistentes
acreditados (APA), contratados directamente por el Parlamento para trabajar en
sus sedes localizadas en Bruselas, Luxemburgo o Estrasburgo.
El 60% restante puede destinarse a los asistentes locales.
En este caso su contrato se realiza por el eurodiputado o mediante un proveedor
de servicios, y trabajan desde la circunscripción del eurodiputado en su Estado
miembro. Los gastos relacionados con el trabajo de los APA y los asistentes
locales está «directamente vinculada al ejercicio del mandato parlamentario del
diputado», tal y como dicta la normativa. Los límites entre lo que constituye
trabajo «directamente relacionado» con la función del eurodiputado y aquello
que no lo es pueden resultar difusos.
Pero el caso de Le Pen es meridianamente claro, tal y como
dictaminó su resolución judicial. Además de malversar fondos con el sueldo
destinado a este tipo de personal, varios de los contratados fueron
descubiertos trabajando directamente paraAgrupación Nacional, la formación
ultraderechista francesa fundada por Jean-Marie Le Pen en los años 70. «Algunos
eurodiputados contratan a políticos locales para realizar actividades políticas
en su circunscripción», explica una fuente del Parlamento anónima. «Sus actividades
se manipulan u ocultan para que se vinculen, de un modo u otro, con el mandato
parlamentario del eurodiputado», añade esta fuente.
En ocasiones, esta práctica sale a la luz y ha dado lugar a
varios episodios de malversación y desvío de fondos en los últimos años. El
exlíder de la formación xenófoba y probréxit UKIP, Nigel Farage, empleó a un
asistente para trabajar en asuntos ajenos al Parlamento. Y la exvicepresidenta
de la Eurocámara, la socialista griega Eva Kaili, fue acusada de haber
malversado entre 120.000 y 150.000 euros en un caso conocido como Qatargate.

Comentarios
Publicar un comentario